domingo, 7 de octubre de 2018

REFLEXIONANDO...


LA MÚSICA VISTA DESDE LA TRADICIÓN ORAL.

Hemos escuchado hablar acerca de la tradición oral, sin embargo, mi interés prioritario es la relación existente desde mi área de desempeño, desde la música, con la tradición oral. Muchos autores, hablan de la música de tradición oral, clasificando solo cierta parte de las manifestaciones musicales, pero perdiendo el sentido de lo que se conoce como tradición oral y sus componentes. Según R. C. Culley, se consideran dos métodos de tradición oral, el primero es una forma fija con memorización estricta de los textos; el segundo es una forma libre en donde la transmisión de los textos no es fija. Sophie Pelletier y Carlos Ortiz, en su escrito “Música Culta y Música de Tradición Oral”, crean grandes brechas entre estas dos manifestaciones musicales. ¿Es la música en general una forma avanzada de tradición oral o la tradición oral  en la música solo está destinada para manifestaciones fuera de la academia?

En “Las voces del tiempo”, oralidad y cultura popular, el maestro Guillermo Cortés Quintero, realiza una traducción de un texto de R.C. Culley sobre tradición oral. En él se puede diferenciar los contrastes que hay en los métodos de tradición oral. Existen dos, la forma fija y la forma libre. En la primera, los textos son referidos de manera exacta, se usa la memorización estricta, en el segundo los textos que se trasmiten no son fijados.  Analizando diversos textos de tradición oral fija que se han escrito, se puede notar que no se hizo necesaria la escritura de estos textos hasta hace muy poco tiempo y que su escritura no ha intervenido con las versiones originales. Siguen siendo textos de tradición oral y su consulta a los textos es referida solo en casos de urgente necesidad. Sin embargo, muchos textos de tradición oral libre, siguen pasando de generación en generación, escritos ahora, pero con el aliciente creativo de quien narra o escribe la historia.

Estos dos métodos de tradición oral me hicieron llegar a una comparación con la música, refiriendo el escrito de Sophie Pelletier y Carlos Ortiz, encuentro que tan solo a partir del año 1920 Brailoui y Bártok enfocan sus trabajos hacia la música popular, creando así una nueva rama de estudio musical, la etnomusicología; sin embargo, ésta ciencia, en sus inicios fue solamente enfocada a los estudios de la música popular del mundo. Pero mi interés en este texto radica en la separación que se ha establecido entre la música culta y la música popular, nombrando esta última como música de tradición oral; sin embargo es notorio que a través de las épocas, la música haya avanzado tan de la mano con la tradición oral y considero que una no puede sobrevivir sin la otra.

En el inicio se contaban historias, de manera libre, se cantaban historias de la misma forma, los trovadores y juglares, jugaron un papel importante en la evolución de la música como tradición oral, pero no es la única manifestación que se ha visto durante los siglos, estamos cargados de ejemplos vivos de tradición oral y música, fijos o libres. Podemos resaltar la virtuosidad de muchos niños que escuchaban un tema en una iglesia, ejecutado por los clavicémbalos y luego llegaban a su casa y los ejecutaban de igual manera, sin perder de su memoria ni una nota, en la actualidad se puede observar como las personas camina por la calle y tararean una canción de memoria, tal como sucede con algunos textos de tradición oral fija, que son aprendidos rigurosamente. Al iniciarse la notación musical, no se perdieron estos momentos de memorización y de trasmisión, sino que sobreviven en las memorias de la sociedad al igual que pasó con textos como el Corán (tradición oral fija), y quedaron grabados para sobrevivir las desventuras del tiempo,  lo mismo pasa con la música al ser plasmada en una partitura.

Por otro lado, la tradición oral libre deja espacio para la imaginación y la creatividad de cada quien, sin dejar perder ciertos parámetros que han sido fundamentados a través de los tiempos, si relacionamos este proceso con la música podemos ver que los intérpretes de ciertos estilos, basados en diversas formas musicales, toman los elementos más provechosos y dan rienda suelta a su creatividad, virtuosismo e imaginación, y crean hermosas melodías, (basados siempre en un tema), llamando a este estilo, improvisación.

Tomando en cuenta todas estas similitudes y como en la música y en la tradición oral es necesario recurrir a los medios impresos solo para plasmar algo que ya está en la memoria colectiva y para sobrellevar las desventuras del tiempo, puedo asegurar, que antes de existir música de tradición oral, creo que la música es la forma más elevada de tradición oral, sin encajar a la música como un componente de la literatura sino como artes amigas que se complementan y se retroalimentan.

Abrazos Musicales!